Los pinchos son, efectivamente, cocina en miniatura. Desde los más sencillos hasta los más elaborados, son un deleite para la vista y para el paladar.

Desde el punto de vista fotográfico aportan colores y formas, los ingredientes perfectos para conseguir imágenes elegantes y vistosas, que llamen enseguida la atención y consigan que la vista se pare a mirar con calma.

A la hora de componer la imagen, me gusta jugar con sus colores y las texturas de los ingredientes, y elegir complementos sencillos que generen contraste y los hagan destacar de forma que el verdadero protagonista sea el pincho. Procuro escoger puntos de vista que muestren todos los ingredientes y que el resultado final sea vibrante y alegre.

 
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